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La Laguna del Diamante esconde un tesoro inca y se prepara para mostrarlo a los turistas

Investigadores trabajan para sumar recorridos especializados y nuevas tecnologías a la experiencia de quienes visiten la reserva


Hay otra forma de conocer la Laguna del Diamante. Además del espejo de agua que refleja al volcán Maipo, de los cerros que parecen tocar el cielo y de los paisajes que convierten a este rincón de San Carlos en uno de los grandes atractivos naturales de Mendoza, existe una historia milenaria que permanece casi escondida a la vista de los visitantes. Allí, entre rocas volcánicas y vegas de altura, los incas dejaron huellas que hoy permiten reconstruir cómo habitaron, recorrieron y dieron significado a este territorio cordillerano. Ahora, un equipo de investigadores busca que ese patrimonio también forme parte de la experiencia turística.

 

La propuesta es avanzar hacia una nueva manera de recorrer la reserva: conocer no solamente su extraordinaria geografía, sino también las sociedades que la ocuparon, las construcciones que levantaron y las creencias que pudieron vincularlas con el paisaje. Para eso, investigadores del CONICET y de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), junto con guardaparques y equipos técnicos de la Dirección de Áreas Protegidas de Mendoza, trabajan en contenidos de divulgación, herramientas tecnológicas y una experiencia piloto de turismo arqueológico especializado que se proyecta para la temporada 2026-2027.

Según explicaron investigadores consultados por UNO, el desafío es acercar al público un patrimonio que durante años fue estudiado desde el ámbito científico, pero que todavía resulta poco conocido para buena parte de los mendocinos. La iniciativa se encuentra en etapa de planificación y su puesta en marcha dependerá de las condiciones de acceso a la reserva y de las decisiones necesarias para preservar un patrimonio especialmente frágil.